Una motivación muy noble

Boxeador olímpico quiere ser profesional para ayudar a su familia

July 22, 2012

  • Foto: AP
    El boxeador de EEUU Joseph Díaz quiere obtener una medalla de oro en las Olimpiadas de Londres.
    United States boxer Joseph Diaz wants to get a gold medal at the London Olympic Games.

Washington Post — Joseph Díaz. Jr. es bajito, mide solo 5 pies 5 pulgadas y pesa 123 libras a sus 19 años. Hace una década, era todavía más pequeño. Y en South El Monte, California, ser bajito significa ser vulnerable y acosado. El llegaba a casa, hostigado, y escondía sus moretones.

Él y sus padres fueron a un partido de béisbol y se sentaron en frente de un chico que usaba uno de esos dedos de espuma gigantes. Al instante, Joseph Jr. se encontró a sí mismo en el lado equivocado del dedo. Fue golpeado, fue codeado.

“¿Qué rayos está pasando?”, pensó su padre, Joseph Sr. “Parecía que mi hijo atraía ese tipo de atención”.

La atención que Díaz Jr. recibirá en los Juegos Olímpicos de este verano tiene más que ver con ser el acosador que el acosado. El camino de Díaz para convertirse en un boxeador olímpico es casi un cliché: un niño intimidado que iba al gimnasio para defenderse, y encontró una posible carrera.

“Quiero ganar una medalla de oro”, dijo Díaz Jr. “Y después quiero ser profesional y campeón mundial”.

Joseph Díaz Sr., camionero de profesión, está sin trabajo. Su esposa, Valerie, perdió su empleo y está trabajando a medio tiempo. Díaz Jr. ahora ve las Olimpiadas como un camino a la prosperidad, no solo para sí, sino para su familia. “Me siento motivado”, dijo Díaz Jr. “Siento que si ayudo a mi familia, eso me da ese impulso extra cada vez que entreno”.

Joseph Díaz Sr. crió a sus tres hijas y a su hijo en South El Monte, al este de Los Ángeles. El sitio Web de la ciudad se jacta de que tiene “una gran característica que los separa de sus vecinos: OPORTUNIDAD”.

Joseph Díaz Sr. esperaba que esa oportunidad para su hijo sería el béisbol.

“Tal vez hubiera obtenido una beca”, dijo Diaz Jr. “Pero, tal vez no hubiera podido jugar béisbol profesional porque soy tan pequeño”.

Joseph Díaz Sr. siempre quiso que su hijo se mantuviera alejado de problemas. “No quiero verte peleando”, le decía. Pero también sentía que su hijo sería una víctima toda la vida si no se defendía a sí mismo.

“Como que le daba mensajes confusos”, dijo Joseph Sr. “El decía, ‘¿Qué quieres que haga? Me estás diciendo que no pelee; y ahora me estas diciendo que lo haga”.

En el South El Monte Community Center, Ben Lira dirigía un programa de boxeo. Joseph Sr. no sabía nada de boxeo, más que una vaga idea acerca de lo que podría proporcionarle a su hijo: la oportunidad de salir en defensa de sí mismo.

“Hijo, ¿qué tal el gimnasio?”, le preguntó.

“Si, papá”, le contestó Diaz Jr. “Me están molestando”.

El primer día que Díaz Jr., un chico mayor y más grande — uno de eso que lo habían acosado — lo retó en una sesión de sparring. Díaz Jr. suplicó por algo de tiempo, solo una semana. Quería cuando menos aprender cómo enlazar los guantes, cómo tirar un golpe. Una semana después, se enfrentó a su adversario. “Lo hice llorar”, dijo.”Y desde entonces, me emocioné. Estaba decidido. Le dije a mi papá, ‘¿Sabes qué? Estoy centrado en hacer este mi sueño’”.

Se convirtió en el sueño de su padre, también. Lira proporcionó la orientación, pero Díaz Sr. se metió de lleno. Leyó libros sobre boxeo. Buscó técnicas de entrenamiento y orientación en YouTube.

“Fui capaz de aprender lo suficiente”, dijo. “Pero en realidad no es lo que le he enseñado a Joseph. El siempre ha sido atlético. El tiene algunas habilidades y talentos que le dio Dios. Pero sabes, el chico entrena duro. Siempre ha puesto ese esfuerzo extra para competir. Eso es lo que creo que lo trajo a este punto, en donde es un boxeador amateur de elite.

Él será eso durante los siguientes dos meses, independientemente de cómo le vaya en Londres. Sin embargo, si hubiera sido por Díaz Jr., se hubiera convertido en profesional hace dos años. Sus padres lo convencieron para ir a las olimpiadas.

“No estoy ansioso de que se convierta en profesional”, dijo Díaz Sr. “El quiere convertirse en profesional. El sabe que si se convierte en profesional, puede hacer dinero. El sabe que no he tenido trabajo. Ha estado difícil. Es lo que él quiere”.

Lo que quiere: una medalla, luego un contrato.

“Sé que puedo hacerlo”, dijo. “Sé que puedo mejorar y ser campeón mundial”.

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