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‘Después de la tormenta, llega la calma’

June 02, 2013

Por Marco Ortiz

mortiz@reflejos.com

Como dice el refrán popular, “Después de la tormenta, llega la calma”. Si aplicamos esto a lo que está sucediendo en un pequeño pueblo de Alabama, diríamos que “Después del tornado, llegó el entendimiento”.

Me explico.

Sucede que en la última década, cientos de inmigrantes de México, Guatemala y otras naciones latinoamericanas empezaron a llegar al pueblo de Kilpatrick, Alabama, atraídos por la oferta de trabajo de las plantas procesadoras de pollo.

Poco a poco más inmigrantes latinos se instalaron en la ciudad al grado que algunos rebautizaron el pueblo con el nombre de “Pequeño México”.

Los residentes blancos del pueblo sin embargo, no fueron muy receptivos a los nuevos residentes. Las cosas se pusieron más tensas aún luego de que el estado aprobara una ley que criminaliza a los indocumentados y permite que la policía los detenga y deporte.

Fue en medio de estas circunstancias que un poderoso tornado arrasó gran parte del pueblo en marzo de este año.

Sin embargo, olvidándose de toda sospecha, los blancos se apresuraron a socorrer a los latinos, quienes se sorprendieron de su reacción.

A final se venció la gran barrera cultural que había existido por una década. Latinos y blancos se unieron en la limpieza y reconstrucción del pueblo. Se unieron en medio de la devastación, dejando a un lado sus diferencias. Increíble como parece, se requirió de un tornado para romper los estereotipos, vencer la intolerancia, y cohabitar en una relación de confianza mutua.

Hoy en día, a través de todo el país, se sigue discutiendo la reforma migratoria integral.

Hoy en día, persiste la desconfianza y los estereotipos. Algunos atacan la reforma y otros la defienden. Algunos enfatizan las muchas contribuciones de los inmigrantes latinos a este país, y otros quieren seguir sembrando división y desconfianza hacia los que lucen diferentes.

¿Qué se requiere para llegar al entendimiento mutuo? ¿Un tornado categoría 5 que azote toda la nación?

No, lo único que se requiere es seguir el ejemplo de lo ocurrido en Kilpatrick.

Cuando comprendamos que todos somos seres humanos y que no hay diferencia sustancial en nuestros sentimientos ante el dolor o en cualquier otra circunstancia. Cuando se logre una solución humana y justa al problema de los inmigrantes indocumentados, y ellos puedan integrarse a la vida de este país como ciudadanos productivos. Cuando las personas dejen de acusarse unos a otros y el odio, y el racismo cedan su lugar al diálogo y la comprensión. Cuando nos olvidemos de mirar el color de la piel y recordemos que todos somos iguales. Entonces los miembros de diferentes grupos étnicos y razas podremos vivir en paz y entendimiento. Y podremos decir con alivio, que “después de la tormenta, llegó la calma”.

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